La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Si no fuera por Abril, no habría año vil.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
El que ríe el último, ríe mejor.
No juzgues el barco desde tierra
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
No siempre huye el que vuelve la espalda
El amor refresca como el rocío
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Barba roja, mucho viento porta.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
La casa caída, el corral agrandado.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Nadie se muere en la vispera.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Al potro que le alabe otro.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
El queso y el barbecho, de Mayo sea hecho.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
Más verga que el Trica programando.
Una gran ciudad es un gran desierto.
El que come y canta loco se levanta.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.