Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Otoñada buena, por San Bartolomé comienza.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Aire gallego, escoba del cielo.
Roma, acuerdos y locos doma.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Si vas a la guerra, reza una vez; si vas al mar, reza dos, y si te vas a casar reza tres.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Una copa a las once, son once a la una.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Bien está lo que bien acaba.
Con putas y bretones pocas razones.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Treinta días trae Noviembre, como Abril, Junio, y Septiembre, de veitiocho no hay más que uno; los demás, de treinta y uno.
Por la plata baila el mono.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Colgar los guayos.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
Moza franca, bien juega el anca.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
El río pasado, el santo olvidado.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
El que no habla, no yerre.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
Llagas viejas, tarde sanan.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.