El mundo es de los audaces.
Aguas tempranas, buena otoñada.
La mentira busca el rincón.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
¿Cuándo no es Pascua en Diciembre?.
Uno solo puede empezar a bailar cuando se toca el tambor coreano.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Sigue los impulsos de tu corazón
Vino y mujer, te ponen al revés.
Inútil como bocina de avión.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
La zorra vieja vuélvese bermeja.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Los pensamientos no pagan peaje
El vino abre el camino.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
El relajo es dulce después del trabajo.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Donde se pace, que no donde se nace.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
A bien obrar, bien pagar.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
A cada santo su vela
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Perro que ladra no muerde.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
A amo ruin, mozo malsín.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
Palabra dada, palabra sagrada.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.