Cada pardal a su espigal.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Estas son de mi rodada.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
La más fina mula, patea y recula.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado, si no quieres que pase hambre nuevamente enséñale a pescar.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Tira más pelo de coño que calabrote de marinero.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Renegad de viejo que no adivina.
Son como uña y mugre.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Es fácil cambiar el curso de los ríos y las montañas, pero difícil cambiar la naturaleza de un hombre.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Amigos somos, pero los peces aparte.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Brizna en ayunas, y sin comer plumas.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Caballo corredor, no ha menester espuela.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.