Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Hablar con lengua de plata.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Se queja más que la llorona.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Hacerte amigo del juez
Burlas que son veras, otro las quiera.
Ara bien y cogerás trigo.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Abejas que tienen miel, tienen aguijón.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
A buen bosque vas por leña.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
Las espinacas son la escoba del estómago.
Asno de dos, válgale Dios.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Las acciones revelan las pasiones
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Hablar a tontas y a locas.
Alegría y desgracia no son eternas
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.
El que come y canta loco se levanta.
El que come tierra, carga su terrón.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Hay más días que longanizas.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
Cada pardal a su espigal.
Al cerdo más ruin, la mejor bellota.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Padres viejos, hijos huérfanos.