Zorra en viña, aligera la vendimia.
Tranquilidad viene de tranca.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
El que tenga perro que lo ate, y si no que lo mate.
A burra nueva, cincha amarilla.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
El que con cojos anda se llama bastón.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Los recuerdos buenos duran mucho tiempo, los malos mucho mas.
Puro MAGAPA (Mal Aliento, Golpe de Ala y Pie de Atleta)
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Cazador con levita, quita, quita.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Alegrías secretas, candela muerta.
Al nopal lo van a ver solo cuando tiene tunas.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
La nieve presagia una buena cosecha.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Carne de cochino, pide vino.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
Es tan torcido que hasta los perros lo orinan.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
La muerte hace reflexionar.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
O la bebes o la derramas.
Por los ojos entran los antojos.
Este es carne de cañón.