Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
Amistades conserva la pared medianera.
A dineros dados, brazos quebrados.
Dando y tomando, no cabe engaño.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
El corazón conoce la amargura del alma.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Neblina, del agua es madrina.
El que su nariz acorta, su cara afea.
El que apurado vive, apurado muere.
Mucho sabe quien callar sabe.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Los fusiles y cañones, lubricarlos con razones.
Dar un cuarto al pregonero.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Para alcanzar, porfiar.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
No se puede repicar y andar en la procesión.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
No se encuentra muy a salvo, piojo en cabeza de calvo.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Querer y no querer, no está en un ser.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
No siempre el mejor camino es el más corto.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
El traspié no se da contra la montaña sino contra la pequeña piedra del camino.
Antes de conocer bien a un amigo conviene haber comido mucha sal con él
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.