Ocasión perdida, para siempre ida.
Debajo de la base de la lámpara está oscuro.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
El derecho de los pobres no es más que llanto
Si no tienes un enemigo dentro, poco podrán hacer los enemigos de fuera.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
El buen mosto sale al rostro.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
Agua de fuente, sana y transparente; agua de laguna, enfermiza y turbia.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Donde hay obras, hay sobras.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
El interés mata la amistad
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Aquellos polvos traen estos lodos.
Agrada, quien manda.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Gente pobre no necesita criados.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Ningún humano recuerda, que el culo le huele a mierda.
Codicia mala, el saco rompe.
Bien predica el ayunar el que acaba de almorzar.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.