Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
A la mala costumbre córtale las piernas para que no avance.
Donde lo hay, se gasta.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Más peligrosa esa vieja, que un tiro entre ceja y ceja.
Esta muy pelón el indio para poder hacerle trenzas.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
La hogaza no embaraza.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Zapato de tres, del primero que llega, es.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
La gente miedosa, es más peligrosa.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Nota: (Proviene de Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico)
El gozo en el pozo.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Cuando llueve y hace viento, cierra la puerta y estate dentro.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Casa de Dios, casa de tos.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.