Sementera temprana, de cien una vana.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Hacerse de la vista gorda.
Escucha en el silencio y serás sabio.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Machuco le dijo a Vargas: parejitas van las cargas.
Quien tuvo, retuvo.
El mejor médico es el carnicero.
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
La buena obra, ella misma se loa.
Ve delante cuando huyeres.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
Más viejo es el viento y aún sopla.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Si falta la comida, torcida va la vida.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
De la noche en la espesura, hasta la nieve es oscura.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Con promesas no se cubre la mesa.
De una mentira ciento se derivan.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
El agua hace flotar el barco, pero también puede hundirlo.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Bien muere, quien bien vive.
Ni quito ni pongo rey.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
El que algo teme, algo debe.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.