Arena y cal encubren mucho mal.
Los casados, casa quieren.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
¿Cómo amaneciste ? Pues bien, ahí acostado.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Chico pueblo, grande infierno.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
El que mucho escoge poco coge.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Humedades de Abril, malas son de salir.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Al son que le toquen bailan.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Jalan más dos tetas que tres carretas.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
Las penas con pan son buenas.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
La buena comida se anuncia a la nariz desde la cocina.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
El que jura miente.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Chocolate frío, échalo al río.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Ama a tu amigo como a ti mismo
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Buena cara dice buen alma.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Confesión hecha, penitencia espera.
A cada paso, un gazapo.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Toma y daca.
Dinero llama a dinero.