Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Darle a uno mala espina.
Los cuerpos grandes se mueven despacio.
Tragando aunque sea saliva.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
El mucho joder empreña.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
En Agosto trilla el perezoso.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
El que está enfermo no reusa la medicina.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
A los enemigos bárreles el camino.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
El flojo trabaja doble.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Hacer mangas y capirotes.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
A un bagazo, poco caso.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
La muerte, al pobre no se atreve.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
La más larga caminata comienza con un paso.
La mala cama hace la noche larga.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
Despacio, que llevo prisa.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
De buen caldo, buenas sopas.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Boticario sin botica, nada significa.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Dar la callada por respuesta.