Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
La alegría es el mundo de la libertad
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Jamás digas: nunca jamás.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
Hablando nos entendemos.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
El que calla, otorga.
El vino hace buena sangre
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
En Abril, aguas mil.
Consulta a tu mujer y haz lo contrario a lo que te aconseje.
No todo lo que pendula cae
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Alegría amagada, candela apagada.
Podrás cortar todas las flores, pero no podrás impedir la llegada de la primavera.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Bien cantas, pero mal entonas.
La Luna no es pan de horno
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
El hombre reina y la mujer gobierna.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
No hay mano que pueda para el tiempo
La temporada más conveniente para el haragán no llega nunca.
El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Dinero guardado, barco amarrado.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Por mucho que sople el viento, una montaña no se inclina ante él.
Hacerse el de la oreja mocha.