Una enfermedad que se cura no necesita de muchos adivinos.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
El arma es enemiga de su dueño.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Eres lo que comes.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Si quieres criarte fino y hermoso, buen vino y mucho reposo.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
En casa del músico, todos saben cantar.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
A gran chatera, gran pechera.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
A quien mal canta, bien le suena.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Por el pico, muere el grande y el chico.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Son cáscaras del mismo palo.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
A buenos ocios, malos negocios.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
El que nace capacho, muere serón.
Roma, acuerdos y locos doma.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Boca que no habla, Dios no la oye.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
El que duerme en Mayo que duerma todo el año.
Cabeza loca, la pierde su boca.
Cuentas claras, amistades largas.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.