La fuerza no es un remedio
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
El que come queso sin pelar, come mierda sin cesar.
Olla reposada, no la come toda barba.
Del que jura, teme la impostura.
No le busques ruido al chicharrón.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Cara de beato y uñas de gato.
No hay secreto si tres lo saben.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
El príncipe iletrado es un burro coronado.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Buey que rumia, nada le duele.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Los cementerios están llenos de valientes.
Yo que callo, piedras apaño.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Peso y medida, alma perdida.
¡Otra pata que le nace al cojo!.