Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Hay que hacer de tripas corazones.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
¿Fiado?. Mal recado.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Quien hace malas, barrunta largas.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
El dar y el tener, seso ha de menester.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
Una en el papo y otra en el saco.
Dulce y vino, borracho fino.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Vieja que baila, mucho polvo levanta.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
No hay que ser caballo para saber de carreras.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Oír como quien oye llover.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Freno dorado no mejora el caballo.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
Es mejor sudar que temblar
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Existen 40 tipos de locura, y uno de sentido común.
Hacer de un camino, dos mandados.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Ofrecer el oro y el moro.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Tripas llevan piernas.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.