Buey que muge, todos le temen.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
Caer para levantarse, no es caer.
No arranques la manzana cuando esté verde. Cuando madure caerá sola..
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Tiran más tetas que carretas.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
Hija que casas, casa que abrasa.
De lengua me como un plato.
El invierno es el infierno de los míseros
Más vale estar solo que mal acompañado.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
Bebe vino y come queso y llegarás a viejo.
La risa hace buena sangre
No es buen año cuando el pollo pica al gallo.
Con aire solano, no hay toro bravo.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
La desgracia de un loco es dar con otro.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Alabar y callar para medrar.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
Cántaro roto para tiesto vale.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Antes huir que morir.
Mucho ojo, que la vista erro.