Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Hacerte amigo del juez
Quiere como si hubieras de aborrecer y aborrece como si hubieras de querer.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Madre ardida hace la hija tollida.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Ni las reinas más hermosas, orinan agua de rosas.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
El río pasado, el santo olvidado.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
El buen vino sin ramo se vende.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
El gañán y el gallo, de un año.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Que dulce queda la mano al que da.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.