Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
De perdidos, al río.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Quien más tiene, más quiere.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
La letra, con sangre entra.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
No hay madre como la de uno mismo.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Calva buena, luna llena.
La edad de oro nunca es la presente.
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
Burlas de manos, burlas de villanos.
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Con promesas no se cubre la mesa.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
No hay duelo sin consuelo.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
El toro y el melón, como salen, son.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Al loco y al toro, dale corro.
La belleza está en los ojos de quien mira.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Si se pierde enero, búscalo por la flor del almendro.
La esencia fina viene en frasquito chico.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Donde no hay regla se pone ella.
Entender lo bello significa poseerlo