Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Rana en el fondo del pozo.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Cuando la mula dice no paso y la mujer dice me caso, es más fácil que la mula pase a que la mujer no se case.
Tras cada pregón, azote.
Año de brevas, nunca lo veas.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
No gastés pólvora en chimancos.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Dinero de suegro, dinero de pleito.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.