El dar es honor; el pedir, dolor.
De cuentos suele irse a chismes.
Un beso es como beber agua salada, bebe y tu sed aumentará
Pocas palabras son mejor.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Más vale odiado que olvidado.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Ama sois mientras el niño mama; después ni ama ni nada.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Dame rojura y te daré hermosura.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Al asno no pidas lana.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
No son malos tiempos, es malo el hombre
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Pan y vino andan camino.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Dios aflige a los que bien quiere.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Ya me cansé de descansar.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.