Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Febrerillo, mes loquillo.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
La confianza da asco
Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
El corazón conoce la amargura del alma.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Quien siembra llorando, siega cantando.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Bicho malo nunca muere.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Buena vida, padre y madre olvida.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Quien canta, su mal eta.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
Al loco y al fraile, aire.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.