Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
La verdad es de un solo color
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
Freír todo el arenque para comer las huevas
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Date a deseo y olerás a poleo.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Más peligroso que mono con navaja.
Yernos y nueras, en las afueras.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Quien a estudiantes da amor, no es esposa de Doctor.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Amigo lejos, amigo muerto.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Sarna con gusto no pica.
No tienes dedos para el piano
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.