El corazón y los ojos nunca son viejos.
La intención hace la acción
Pies, ¿para qué os quiero?.
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
La ambición mató al ratón.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Un pie calzado y otro descalzo
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Cántaro roto para tiesto vale.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Hay que hacer de tripas corazones.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Viejos los cerros y reverdecen
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Solo como Adán en el día de la madre
Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
La vida es una sorpresa continua
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Si truena es porque va a llover.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
La amistad entre los hombres que se estiman es como la luna nueva que crece a medida que pasan las noches
Al perro flaco no le faltan pulgas.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.