A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Idos y muertos, olvidados presto.
El que espera desespera.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
El interés es más fuerte que el amor.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
Te va a atropellar un carrito de helados.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
El amor no perjudica al género humano, pero es motivo de excesos
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
No solo de pan vive el hombre.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Más mamado que chupo de guardería.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
El trato engendra el cariño.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
Quien no tiene quiere más.
A otro perro con ese hueso.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Juan Segura vivió mucho años
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.