Nadie diga: de esta agua no bebere.
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
Paga adelantada, paga viciada.
La mentira es animal de quinta vida.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
El Rey reina, más no gobierna.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Gran calma, señal de agua.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
Para el mal de la perra, pelos de la misma perra.
Divide y vencerás.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar.