Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Qué pacaya te echaste encima!
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
Dime matagatos, que he matado un gato.
Palabras señaladas no quieren testigos.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
La fiebre no está en la sábana.
Escucha en el silencio y serás sabio.
A comida de olido, pago de sonido.
Quien dice la verdad, cobra odio.
Besugo de enero vale un carnero.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
La medicina solo puede curar las enfermedades curables.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Emprestaste, perdiste al amigo.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Jugar la última carta.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
Risa liviana, cabeza vana.
Los de Morón como son, son.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
Un año bueno da para siete malos.
A Dios, lo mejor.
Los fanfarrones son lo que menos hacen.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
El príncipe iletrado es un burro coronado.
Mas bonita es la belleza, con algo entre la cabeza.
Quien asno nació, asno murió.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
El rico nunca está satisfecho.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
Días y ollas hacen grandes obras.
Azote de madre, ni rompe huesos ni saca sangre.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Más vale callar que con borrico hablar.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.