Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
Todo lo que brilla, no es oro.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Ponerle el cascabel al gato.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
Por San Andrés, corderillos tres.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Flaca es la mujer por gorda que esté.
Burro cansado, burro empalmado.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
Agua del cielo no quita riego.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Moda y fortuna presto se mudan.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
A gran chatera, gran pechera.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Nadie se meta donde no le llaman.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Mula coja ni puta no Mejorana nunca.
Hace más la raposa que la curiosa.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
No se pierde lo que se dilata.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Humedades de Abril, malas son de salir.
Clavija del mismo madero no la quiero.
En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
A barba, ni tapia, ni zarza.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Cada villa, su maravilla.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
Si quieres, niña, que a tu boda no vaya, invítame la víspera por la mañana.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.