Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
Que no me busquen porque me encuentran.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Agua del cielo no quita riego.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
A gran chatera, gran pechera.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
Ponerle el cascabel al gato.
Moda y fortuna presto se mudan.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Flaca es la mujer por gorda que esté.
Burro cansado, burro empalmado.
Nadie se meta donde no le llaman.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
No se pierde lo que se dilata.
Humedades de Abril, malas son de salir.
Mula coja ni puta no Mejorana nunca.
Clavija del mismo madero no la quiero.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Bebo lo tinto y meo lo claro.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
Cada villa, su maravilla.
A gran pecado, gran misericordia.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
A barba, ni tapia, ni zarza.
Hace más la raposa que la curiosa.
Si quieres, niña, que a tu boda no vaya, invítame la víspera por la mañana.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.