Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Hacerse la boca agua.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Padecer cochura por hermosura.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
Gratis, hasta las puñaladas.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Armas y dineros buenas manos quieren.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Voy a ir hacer un mandado.
A casa nueva, puerta vieja.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
A la madrastra, el nombre le basta.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
La misa, dígala el cura.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Gran tocado y chico recado.
A la mujer y a la guitarra, hay que templarla para usarla.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Lo que es igual, no es trampa.
A las diez, en la cama estés, mejor antes que después.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Come leite e bebe viño, e de vello serás mociño. Come leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
De Navidad a San Juan, seis meses van.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.