Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor. Las ramas que florecen crecen naturalmente, algunas mucho, algunas poco.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
No todo el que trae levita es persona principal
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
No se cazan liebres tocando almireces.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
A la que tenga más de treinta no la pretendas.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Algo debe de querer quien te hace fiestas que no te suele hacer.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
La medicina cura, la naturaleza sana.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
El que busca, encuentra.
Las hijas son las madres en otros cuerpos más jóvenes.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.