Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
A roma va, dinero llevará.
A las diez, en la cama estés, mejor antes que después.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
A buen hambre, no hay pan duro.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
El zorro viejo huele a trampa.
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
Quien nada pide, nada recibe.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Suegra, ni de barro es buena.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
No valdees aguas desconocidas.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
A perro viejo no hay tus tus.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Casa hecha, bolsa deshecha.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Viejo es Pedro para cabrero.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
El ladrón no roba jamás una campana.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.