Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Ambicioso subido, pronto caído.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
El que se afloja se aflige.
Desbarata hasta un balín.
Cuando el invierno primaverea, la primavera invernea.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Nadie se muere dos veces.
Manos duchas comen truchas.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Muerte no venga que achaques no tenga.
El burro hablando de olotes.
El que no te conozca, que te compre.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
El que siembra, cosecha.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Por la boca muere el pez.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Del falso bien viene el auténtico mal