El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
El placer es víspera del pesar.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
Los celos son malos consejeros.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
Vayan las verdes por las maduras.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.
Un yerro, padre es de ciento.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Bien está lo que bien acaba.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
De los muertos no se hable sino bien.
Hijos casados, trabajo doble.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Jeremías llora sus penas y no las mías.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Habló de putas "La Tacones".
El uno por el otro la casa sin barrer.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.
Hacer buenas (o malas) migas.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
Quien bebe no sabe lo peligroso del vino, quien no lo bebe no sabe de lo bueno que hay en él.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
A quien has acallado no le hagas llorar.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.