Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Las cañas se vuelven lanzas.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
Por unas saludes, no te desnudes.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
De chica candela, grande hoguera.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
La lluvia viene después de los bosques.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Día de agua, taberna o fragua.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Las cosas lo que parecen.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
A pájaro muerto, jaula abierta.
En enero no te separes del brasero.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Hacer castillos en el aire.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
A barco nuevo, capitán viejo.
Elige tu compañía antes de sentarte.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
A quién le dan pan, que llore.
El mejor marido, el que más ha corrido.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Las indirectas del padre Cobos.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
Son más los días que las alegrías.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".