Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
Cada dueño tiene su sueño.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Lo bailado nadie me lo quita.
En Febrero busca la sombra el perro.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
No serán novillas, si tienen criadillas.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
La búsqueda de un tesoro no depende de ti, la búsqueda de tu alma depende de mi
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
El rostro es el espejo del alma.
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Por la plata baila el mono.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Nunca falta un roto para un descosido.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Faldas largas, algo ocultan.
Guardas bien y no sabes para quien.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
A la cama no te irás sin saber algo más.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices