Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
Reniego de plática que acaban en daca.
Trabajo empezado está medio hecho
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Es mejor sudar que temblar
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
El cebo oculta el anzuelo.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Pocas palabras son mejor.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
A padre avaro, hijo pródigo.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Cada panadero blasona de sus panes.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
Donde comen cuatro comen cinco.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
Por la plata baila el mono.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Calles mojadas, cajón seco.
De los muertos no se hable sino bien.
Cuando la desgracia llega a su colmo, viene la felicidad."
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.