Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Abril llovedero, llena el granero.
De buena casa, buena brasa.
A un fresco, un cuesco.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Gente de montaña, gente de maña.
Una deuda, veinte engendra.
No coma cuento coma carne.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Al endeble todos se le atreven.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
No hay más chinche que la manta llena.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
A barco viejo, bordingas nuevas.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Atrás viene quien las endereza.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Cada uno en su casa es rey.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Burro adornado, busca mercado.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Suegra, ni de barro es buena.
Dale con que la abuela fuma.
Tal para cual.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Bebe y come con tu amigo, pero no trates con él de negocios.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Oír campanas y no saber dónde.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
En mi casa mando yo que soy viudo.