¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
De buena casa, buena brasa.
No coma cuento coma carne.
A un fresco, un cuesco.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
No hay más chinche que la manta llena.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Una deuda, veinte engendra.
Gente de montaña, gente de maña.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Al endeble todos se le atreven.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
Cada uno en su casa es rey.
A barco viejo, bordingas nuevas.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Atrás viene quien las endereza.
Burro adornado, busca mercado.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Bebe y come con tu amigo, pero no trates con él de negocios.
Dale con que la abuela fuma.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Oír campanas y no saber dónde.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Suegra, ni de barro es buena.
Todas las cosas pasan como el viento.
Tal para cual.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.