Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
No es lo mismo ser cabo, que se acabo (Frase de los "abuelos" al finalizar la mili).
Bien haya quien a los suyos se parece.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
A buen santo te encomiendas.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Echar confites a un cochino, es desatino.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
El que no corre, vuela.
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
El tonto ni de Dios goza.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Valgan las llenas, por las vacías.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Llámame gorrión y échame trigo.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Canario triste, no come alpiste.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
No es quejido, sino que jode.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Mal largo, muerte al cabo.
Grandotas aunque me peguen.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.