Comer sin vino, comer canino.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Lana y no algodón, para el frío y el calor.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
La que fue flor, algo le queda de olor.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
La traición place, más no el traidor que la hace.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Gato enratado no quiere pescado.
A bloque, la casa en roque.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Es gusano de la misma guayaba.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
El juez injusto, colgado de un saúco.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Madre pía, daña cría.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Lo quiero, para ayer.
Hijo mimado, hijo malcriado.
Mula coja ni puta no Mejorana nunca.
Quien mucho duerme jornada pierde.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Después del relámpago viene el trueno.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Antes que el deber está el beber.
Palos con gusto no duelen.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Lo que no ocurre en un año, ocurre en un rato.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
En los nidos de antaño, no hay pájaros de hogaño.
A las diez en la cama estés.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
El que está a las duras, está a las maduras.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.