El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
Quien tuvo, retuvo.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Divide y vencerás.
Amistades y tejas, las más viejas.
Agua corriente, no mata gente; agua estancá, la matará.
Para presumir hay que sufrir.
Jugar la última carta.
El mal ajeno no cura el mío.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
Hay que sufrir para merecer.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
¿Por qué nos quejamos de que un árbol salga torcido cuando, en nuestras calles hay personas torcidas?
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
El hombre es un animal de costumbre.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Santo Tomé, ver y creer.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Más vale bien amigada que mal casada.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
El mal comido no piensa.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Deuda real, se cobra tarde y mal.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Sustos y disgustos matan a muchos.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.