El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Tiene la cola pateada.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
En tal mundo vivimos, que para lo que queda por ver, no es nada lo que vimos.
Un día menos, una arruga más.
Primero fui yo puta que tu rufián.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
Es más terco que una mula.
Al hambre no hay pan negro.
Obispos y Abriles, los más son ruines.
Eso son otros veinte pesos.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
Casa hecha, sepultura abierta.
Hay que poner remedio a tiempo.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Mula vieja y mal comida, no se aguanta la subida.
Paso a paso se hace camino al andar.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Estás más perdido que un juey bizco.
Quien lo hereda no lo hurta.
El cerdo siempre busca el fango.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Más camina un burro si va frente al pesebre.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Las piedras rodando se encuentran.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
A tu casa venga quien te eche de ella.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.