Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
El pan es freno del vino.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Amigos somos, pero los peces aparte.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Perro viejo no caga en el trillo.
La admiración alaba, el amor es mudo
Por lo demás, paciencia y barajar.
Hombre chiquitín, bailarín y mentirosín.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Aquí no hay más cera que la que arde.
Por San Blas ajete, mete uno y sacarás siete.
Orden y contraorden, desorden.
Plata en mano, culo en tierra.
Males comunicados, suelen ser remediados.
Poco mal y bien quejado.
Ladrón que roba poco, es tonto y loco.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Más vale una imagen que cien palabras.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Ya se murió el emprestar, que le mató el malpagar.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Quien hijo cría, oro cría.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Del falso bien viene el auténtico mal
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
Ignora al ignorante.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
En tal mundo vivimos, que para lo que queda por ver, no es nada lo que vimos.
Las malas noticias siempre tiene alas.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.