Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Hacienda de pluma, poco dura.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
Anteayer tu pan comí, y ayer no te conocí.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
El que con locura nace, con ella yace.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Lo malo nunca es barato.
El buen vino en vaso chico.
La alegría es gran medicina; pero no se vende en la botica.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Más caga un buey que cien golondrinas.
Bien está el pájaro en su nido.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
El que tiene la plata pone la música.
Tierra por medio, para poner remedio.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Las aguas quietas, corren profundas.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Más corre un galgo que un mastín, pero si el camino es largo, más corre el mastín que el galgo.
Casa de mantener, castillo de defender.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
Decir, me pesó; callar, no.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Llegar a la capada.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.