Lo que dice el panadero, siempre es verdadero.
Cada gorrión tiene su corazón.
El temor modifica tu conducta.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
La nieve presagia una buena cosecha.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
En casa del músico, todos saben cantar.
A mala cama, buen sueño.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Bandera vieja, honra capitán.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Tanto le alabas que nunca acabas.
Lo que fuere sonará.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
El sueño quita el hambre.
Abril concluido, invierno ido.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
Con pan y vino, se anda el camino.
Ningún rico se recuerda, cuando era mozo de cuerda.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Existen 40 tipos de locura, y uno de sentido común.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
Buena fama es buena cama.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio