Coloca a tu burro junto a otros burros y aprenderá a rebuznar.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
No hay año sin desengaño.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Una palabra al oído se oye de lejos.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
En tiempo de campaña, apaña.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
El mal trago pasarlo pronto.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
Arriba canas y abajo ganas.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Hijo de tigre: tigrillo.
Lección dormida, lección aprendida.
Pajaro que comió, voló.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
De Navidad a San Juan, seis meses van.
Nunca llovió que no se despejara.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Irse con la soga entre los cachos.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
El que las hace, las imagina.
No se quiebra por delgado, sino por gordo y mal hilado.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.