De chica candela, grande hoguera.
Bolsa llena, quita las penas.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Hebra larga, costurera corta.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Calles mojadas, cajón seco.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Para comer tortilla, hay que romper huevos.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
Cada pardal a su espigal.
El que manda, manda.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Hasta la salud necesita descanso.
Fruto vedado el más deseado.
La cabra coja, junto a la casa trota.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
Perro que ladra, guarda la casa.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
La esperanza alegra el alma.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Arriba canas y abajo ganas.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
De lo que come el grillo, poquillo.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Cuando el río suena, agua lleva.
En tiempo de campaña, apaña.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
El que fía o promete, en deudas se mete.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.