El invierno es el infierno de los míseros
El corazón de un niño: espera lo que desea.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Empieza la tarea y luego termínala.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
Hay mejores peces en el mar de los que se hayan podido pescar hasta ahora.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Nunca falta un roto para un descosido.
Las ideas están exentas de impuestos.
A cama chica, echarse en medio.
Bandera vieja, honra capitán.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
Burlas de manos, burlas de villanos.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Allega, allegador, para buen derramador.
Racimo corto, vendimia larga.
El mal llama al mal.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Es fácil cambiar el curso de los ríos y las montañas, pero difícil cambiar la naturaleza de un hombre.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Hacer favores, empollar traidores.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
De los muertos no se hable sino bien.
La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
El que jura miente.
Juntos pero no revueltos.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.