Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
El dragón inmóvil en las aguas profundas se convierte en presa de los cangrejos.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
El pollo de enero, debajo de las alas trae el dinero.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
El día nunca retrocede de nuevo.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Año de brevas, nunca lo veas.
Hacerle a uno la pascua.
No hay dos sin tres.
Burlas suaves traen burlas graves.
A gran seca, gran mojada.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
Entre amigos no hay cumplidos.
A mucho vino, poco tino.
Casa y potro, que lo haga otro.
Quien lee y escribe no pide pan.
Hacer la del humo.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
Nunca con menores, entables amores.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Toda desgracia es una lección.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
No por mucho madrugar amanece más temprano.
El amor refresca como el rocío
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
El que bien vive, harto letrado es.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.